Todos los santos días conozco proyectos extraordinarios, muchos hacen una labor loable; sin embargo, no logran conectar con clientes y aliados.
Siempre me ha causado curiosidad saber el por qué dos empresas de una misma actividad tienen diferencias marcadas en sus ingresos y su posicionamiento en el mercado.
Algunos dirán de manera muy simplista que mientras unos invierten en mercadeo otros no hacen lo suficiente.
Otros dicen que los productos de una compañía tienen más calidad frente a otros del mismo rubro. Pero, ¿y si el producto es el mismo y no hay forma de comparar por atributos?
Sin embargo, me queda siempre este cuestionamiento: ¿será que el problema no es de inversiones en mercadeo o desarrollo de productos, sino de la conexión emocional entre aquel que ofrece y el otro que necesita?
Es ahí donde me quiero concentrar, porque es algo en donde los emprendedores poco exploran: Si tienen claro el propósito de lo que hacen en el día a día, y si tienen un mensaje potente que motive a que muchos volteen la mirada y les paren bolas.
